Iglesias y catedrales de París

La capital gala pese a su laicidad, posee una gran cantidad de bellos ejemplos de arte arquitectónico religioso, incluso más que otras capitales europeas con más tradición cristiana. 

Entre estos ejemplos, quizás los más destacados son: la Catedral de Notre-Dame, la iglesia de la Madeleine y la basílica del Sagrado Corazón.


La Basílica del Sagrado Corazón


Basílica del Sagrado Corazón
En lo alto de la Colina de Montmartre, coronando la ciudad de París, se encuentra la Basílica del Sagrado Corazón de Montmartre, blanca y resplandeciente, que parece vigilar y controlarlo todo.

Si bien es Notre-Dame la iglesia (Catedral en este caso), que ostenta (con merecimiento) el título oficioso de monumento religioso más importante de París, para el visitante puede ser una sorpresa descubrir la belleza del Sagrado Corazón, Sacre Coeur para los franceses, y de todo su entorno.

Sus orígenes datan de 1870; en aquel año Francia, en guerra con Alemania, no vivía su mejor momento, ya que parte de su territorio se hallaba ocupado por el enemigo y además las relaciones con el Vaticano no pasaban por su mejor momento.

Entonces se empiezan a achacar las desgracias del país más a un castigo de Dios que a una errónea política exterior, lo que se tradujo en la idea generalizada de que era necesario construir un templo para redimirse ante Dios y suplicar el perdón por las faltas cometidas. De este modo, en 1872 el Cardenal Guibert aprueba la construcción de una iglesia, y elige Montmartre como lugar más apropiado para ellos. En 1873 la Asamblea Nacional aprueba el proyecto, y con ello se da luz verde de forma definitiva a la construcción de la iglesia.

En 1919, la iglesia se consagra como Basílica, lo que la convierte en lugar de peregrinaje, un santuario que atrae cada año a miles de peregrinos de toda Francia y el mundo entero.

Cabe destacar que la construcción se realizó con dinero obtenido con colectas en toda Francia, estando los nombres de los donantes, muchos de ellos modestos, inscritos en la piedra de la Basílica.

La iglesias de la Madeleine

Iglesia Madeleine
Situada muy cerca de la Plaza de la Concordia (Concorde), en una zona muy comercial de alto standing (al lado de la calle Faubourgs Saint-Honoré, una de las calles más comerciales y glamurosas de París), la Iglesia de la Madeleine llama muchísimo la atención por su arquitectura en forma de templo clásico griego.

La construcción comenzó allá por 1764 por Contant d´Ivry, siendo luego reconstruida con planos de Guillaume Couture (1777), aunque a causa de la Revolución Francesa las obras se interrumpieron de 1790 a 1805 y en 1806 La Madeleine se transformó en Templo homenaje a la Gran Armada, función que tuvo hasta que se acabó de construir el Arco del Triunfo, que la relevó en esa función. En 1842 volvió a ser iglesia católica, función que continúa representando en la actualidad.

La Madeleine se sale de todos los tópicos de iglesia occidental, ya que cuando alguien pasea y la encuentra por azar, no descubre que es una iglesia hasta que no accede a su interior, debido a su arquitectura griega.

El interior de La Madeleine de Paris no es tan interesante como el exterior, pero merece la pena como mínimo subir sus escaleras para contemplar desde allí la Rue Royal, con Concorde y el Obelisco al fondo, teniendo ante nosotros una de las imágenes más bellas que automáticamente retendremos para siempre en nuestra memoria.

La Catedral de Notre-Dame de París
 


Notre Dame

La Catedral de Notre-Dame es la iglesia más conocida de París sin duda alguna, siendo la obra por excelencia representativa del estilo gótico a nivel mundial.

Su privilegiada situación, bordeada por el Sena y con jardines por delante y por detrás, hacen que la catedral pueda ser observada en su totalidad con total comodidad para el visitante, que podrá inmortalizar su visita con bellas fotografías desde cualquiera de los puentes que cruzan el río, desde su jardín delantero, con las dos torres principales presidiendo la imagen, desde un lateral, pudiendo destacar la expresividad de sus célebres gárgolas, o desde la parte de atrás, donde destacan las altas agujas que coronan su “tejado”.

La construcción de la catedral de Notre-Dame se llevó a cabo entre los siglos 12 y 14 (de 1163 a 1345 concretamente), y el proyecto es de Maurice de Sully.

El interior sin duda no es tan impresionante como el exterior para el inexperto en arte, pero resulta ciertamente impresionante entrar a la catedral y ponerse en el pasillo central de la iglesia cara al altar, observando toda su grandeza e inmensidad. Existe, además, un museo con un tesoro en su sacristía, al que se accede desde el interior de la iglesia.

Si podemos elegir día y hora para efectuar nuestra visita a Notre-Dame, puede resultar interesante hacerla el sábado a las 14:30, ya que en ese momento se efectúa una visita guiada totalmente gratuita en lengua española.

La catedral tiene planta de cruz latina, una fachada de 40 metros de ancha, una longitud de 130 metros, y una altura máxima de 69 metros.

Para los amantes de la estadística, decir que la catedral contiene 5 naves, 37 capillas, 3 rosetones con 13,5 metros de diámetro cada uno y un total de 113 vidrieras.


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