Ciudad Real: un viaje ideal para el fin de semana


El adjetivo ‘Real’ define a esta gran ciudad rendida a la figura universal de Don Quijote, cuyas aventuras la han dado a conocer en todo el mundo, y que debe su existencia a Alfonso X ‘El Sabio’.

Ciudad Real nació en el año 1255 sobre una aldea conocida como Pozuelo de Don Gil o Pozuelo Seco. Bautizada por Alfonso X como Villa Real, su función era la de contrarrestar el poder de las órdenes militares muy implantadas en la zona, sobre todo la de Calatrava. Además, el monarca concedió a la ciudad una Carta Puebla, en la que se dotaba de una serie de privilegios a sus habitantes.

Un poco de historia

En 1420 la villa adquirió mayor relevancia cuando Juan II le otorgó el rango de “Muy Noble y Leal Ciudad Real”, pasando a llamarse desde entonces Ciudad Real.

Como en otras urbes españolas, en la Edad Media convivieron aquí las tres culturas: cristiana, judía y morisca, aunque la coexistencia no fue siempre pacífica, sobre todo entre las comunidades cristiana y judía. La población se repartía entre la cristiana, en el sur, la calle de la morería, al suroeste, y la calle de la judería, en el este. La época de mayor esplendor coincidió con el reinado de los Reyes Católicos, quienes establecieron aquí la Real Chancillería entre 1494 y 1505 (entidad equivalente a una Audiencia que convirtió a Ciudad Real en el centro jurídico más importante de Castilla), y entre 1483 y 1485 el Tribunal de la Inquisición.

Asimismo, se le concedió Carta Regia, en la que «se confirmaban todos los privilegios que le habían sido concedidos por los monarcas anteriores». La economía en esta época se asentaba sobre las industrias del paño, los curtidos de piel y el vino.

Ayuntamiento de Ciudad Real
Dos siglos más tarde, en 1691, fue creada la provincia de La Mancha, englobaba 22 provincias de Castilla, y Ciudad Real fue su capital hasta 1750. Posteriormente, con la división de España en 49 provincias en 1833, quedó constituida en capital de la provincia de igual nombre, la tercera más grande de España. Tras un periodo de declive, Ciudad Real recuperó el pulso a mediados de los años 80 del siglo pasado y sobre todo, en 1992 con la llegada del Tren de Alta Velocidad ( AVE) Madrid-Sevilla.

Economía de la ciudad

La economía de Ciudad Real se asienta sobre el sector servicios y las industrias derivadas de las explotaciones ganaderas y vitivinícolas. Cuenta con un gran número de viñedos, almazaras (molinos de aceite), factorías queseras y azucareras, etc. Los productos derivados de la caza también tienen gran peso; de hecho, la provincia es una de las zonas más reconocidas por los amantes de la caza de todo el mundo.

Fiestas

Una de las celebraciones más apreciadas, no sólo por los ciudadrealeños sino también por numerosos turistas, es la Semana Santa, en la que destaca la procesión del Silencio. Su singularidad y antigüedad, tiene más de seis siglos, le ha valido la declaración de Interés Turístico Nacional. También tienen gran relevancia las fiestas de Carnaval, en las que a lo largo de una semana participa toda la ciudad. Lo más llamativo es el desfile de carrozas y peñas procedentes de numerosos pueblos de la provincia.

Pero la fiesta más popular y en la que se vuelca toda Ciudad Real es La Pandorga, dedicada a la Virgen del Prado. Se celebra el 31 de Julio y acoge numerosas actividades, como el nombramiento de las Dulcineas y el Pandorgo por el alcalde de la ciudad, y el concurso de “zurra”, una bebida elaborada con vino blanco, limón y azúcar. La fiesta mayor de la ciudad, que es además la más antigua y tradicional, se celebra del 15 al 22 de diciembre conmemorando a la Virgen del Prado.

El Parque Arqueológico de Alarcos

A ocho kilómetros de la ciudad se encuentra el Parque Arqueológico de Alarcos, en el que se han hallado importantes restos ibéricos y romanos. En este paraje tuvo lugar la mítica Batalla de Alarcos en 1195, una de las más decisivas de la Reconquista. Aquí se levanta, también, el Santuario de Nuestra Señora de Alarcos, de estilo gótico (XIV); realizado en mampostería, sillar y ladrillo, se encuentra rodeado por un recinto amurallado y almenado. El cuerpo central de la iglesia está dividido en tres naves, separadas por diez pilares con columnas adosadas y capiteles decorados con motivos vegetales y cabecillas.

Más cerca aún de la capital, a tres kilómetros, se encuentra el Parque Forestal de la Atalaya, pulmón verde de Ciudad Real que abarca una superficie de 104 hectáreas de pino y matorral.

La importancia de la caza en la gastronomía de la provincia

La agricultura y el pastoreo, sectores económicos que han predominado durante siglos en Ciudad Real, han legado una cocina rica en sabores, como reflejó Cervantes en ‘El Quijote’. Se trata de una cocina sencilla, contundente y de rápida elaboración. Así, los platos típicos más conocidos son las migas, el pisto manchego, la caldereta de cordero, las gachas, los huevos a la porreta, los duelos y quebrantos, el ajo de espárragos trigueros, la alboronía, los andrajos, el tojunto, el asadillo y el tiznao, ésta última una receta muy antigua a base de bacalao desmenuzado, asado de pimientos secos, ajos, cebollas, aceite y agua.

También se refleja en la gastronomía: la liebre, el conejo, la perdiz roja, el ciervo o el jabalí, son protagonistas de exquisitos platos como el ciervo en salsa, la liebre con arroz o el conejo con tomate. No nos podemos olvidar del célebre queso manchego, elaborado con la leche que proporcionan las ovejas de raza manchega criadas en la región.

En cuanto a los postres, son muy populares la bizcochá, las flores manchegas, las torrijas, los pestiños, el arrope, los canutos de Valdepeñas, los buñuelos de Ciudad Real y las orejas de Fraile del Campo de Criptana. Y para acompañar esta soberbia gastronomía, nada mejor que el vino de Ciudad Real, de cuya excelencia dejó constancia Cervantes.

Ninguna otra provincia de España dispone de más hectáreas de viñedo, en las que se obtienen, entre otros caldos, las denominaciones de origen La Mancha y Valdepeñas. Por añadidura, restaurantes y mesones repartidos por toda la ciudad ofrecen al visitante la oportunidad de disfrutar los platos típicos de la región. También hay establecimientos de cocina moderna y de autor, cuyos chefs se dedican a crear nuevos y refinados sabores a partir de las recetas tradicionales.


Qué visitar en Ciudad Real

En Ciudad Real nos encontraremos con una ciudad típicamente manchega, con edificios generalmente de poca altura y calles rectilíneas. También hallaremos trazados heredados de la época medieval, como las Rondas, paralelas a la antigua muralla construida alrededor de la ciudad en el siglo XIV, y de cuyos 4,5 kilómetros de perímetro hoy sólo se conserva una de sus ocho puertas, la llamada De Toledo, declarada Monumento Nacional en 1915 y que ha sido restaurada.

Iglesia de Santiago
De estilo gótico-mudéjar, consta de seis arcos, los exteriores ojivales, los intermedios en forma de herradura y los interiores góticos; y está flanqueada por dos torreones –la muralla tenía originalmente 130– de planta cuadrada de 12 m de altura. A pesar de su rica historia medieval, apenas quedan vestigios de esa época; además de la mencionada Puerta de Toledo, también se conserva algún otro resto de la muralla y algunas piedras del Alcázar Real.  

Iglesia de Santiago

Entre los monumentos más antiguos que se conservan se encuentra la Iglesia Parroquial de Santiago, levantada entre los siglos XIII y XIV en estilo gótico, aunque ha sufrido numerosas remodelaciones hasta el siglo XVIII. Esta construcción destaca por su valioso artesonado mudéjar, además de por las pinturas murales de la bóveda del ábside, que representan dragones.

La Catedral de Santa María del Prado

La Catedral de Santa María del Prado (o la Mayor) se construyó entre los siglos XV y XVI, recogiendo los estilos tardogótico y renacentista. Desde 1875 ostenta el rango de Catedral por una bula papal de Pío IX en el año 1875. Se distingue por su única nave de grandes dimensiones, siendo considerada, tras la Catedral de Gerona, la iglesia de nave única más grande de España.

Catedral
Disfruta de tres sencillas portadas, siendo la más interesante la del Perdón, datada en el siglo XIII, por lo que se especula pueda ser un resto de un templo anterior, al igual que un rosetón polilobulado. En su interior se puede admirar el retablo del Altar Mayor (S. XVI), de corte renacentista y obra de Giraldo de Merlo.

La iglesia de San Pedro: monumento nacional

Al igual que la Puerta de Toledo, La iglesia de San Pedro está declarada Monumento Nacional. Fechada en el siglo XIV, es de estilo barroco y alberga dos hermosas capillas: la primera, la Capilla de los Coca, es de estilo gótico, aunque su portada pertenece al plateresco; por su parte, la Capilla de Jesús Nazareno destaca por su arquitectura y reja isabelina, a la vez que por su imaginería. También es apreciable el gran rosetón gótico que luce la fachada del templo.

Iglesia de la Merced y el convento de las Carmelitas

Junto a la Diputación Provincial se encuentra la Iglesia de la Merced, una antigua capilla que perteneció al Convento de Mercedarios Descalzos de Ciudad Real. Fechada en el siglo XVII, en su interior se puede admirar una gran cúpula en el crucero y hermosas pinturas murales. Otra construcción religiosa muy interesante es el Convento de las Carmelitas, en cuya fachada descansa ‘La Porterita’, una talla de la Virgen con niño del siglo XIV, de carácter renacentista y con influencia barroca.

Arquitectura civil: el Palacio de Medrano y la casa de Hernán Pérez del Pulgar

En lo que respecta a la arquitectura civil, el edificio más apreciado es el Palacio de la Diputación Provincial, obra del arquitecto Santiago Rebollar de finales del siglo XIX. Son admirables sus tres fachadas, sobre todo la principal, en la que destaca una tribuna de columnas jónicas coronadas por un frontón. En su interior sobresale la escalera principal, decorada por Ángel Andrade y Samuel Luna, y la colección de pinturas y esculturas de artistas de la provincia, entre ellos el propio Andrade y Carlos Vázquez.

También es obra de Santiago Rebollar, El Casino, hoy Conservatorio Municipal, con su famoso Salón de Baile decorado con molduras que representan palmeras, grecas o formas vegetales, y en el que cuelgan lámparas de araña art-decó. Fue construido a finales del XIX siguiendo el estilo clasicista. En la Plaza Mayor, centro neurálgico de la vida social de la ciudad, se alza el Ayuntamiento, obra del arquitecto Fernando Higueras levantada en 1976 bajo inspiración neogótica, y cuya estética recuerda la de los ayuntamientos típicos de los Países Bajos.

Casa de Hernán Pérez del Pulgar
El Palacio de Medrano, construido a principios del siglo XX siguiendo el estilo neorrenacentista, acoge en la actualidad la sede de la Delegación de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha. Ofrece un bello patio con columnas dóricas, artesonado en las galerías y cubierto con una montera de cristal. En 1989 fue declarado Bien de Interés Cultural. 

El Palacio episcopal ocupa el solar en el que en su día se levantaba la ‘Casa de las Oficinas’. De finales del XIX, se caracteriza por la sobriedad de su fachada de ladrillo rojo, aunque también son admirables sus vidrieras y mosaicos. Desde 1990 alberga la sede del Museo de Arte Sacro de la Diócesis de Ciudad Real. Igualmente destaca, por sus dimensiones e inspiración herreriana, el Seminario diocesano, construido en 1882 por Vicente Hernández.

Junto a la Catedral se halla la Casa de Hernán Pérez del Pulgar, un soldado conocido con el sobrenombre de “el de las hazañas”, famoso por participar junto a los Reyes Católicos en la toma de Granada en el siglo XV. En el interior del hogar en que nació este famoso caballero en 1451, se puede admirar un patio interior columnado y una escalera renacentista, estilo en que fue construida la vivienda.

El Rectorado de la Universidad de Castilla La Mancha ocupa el antiguo Hospital de la Misericordia, levantado en el siglo XVIII como casa de acogida y enseñanza de oficios a mujeres y gente desfavorecida. Además de sus fachadas, destacan sus dos hermosos patios interiores. Siempre es recomendable un paseo por las ciudades que se visitan, porque permite saborear su esencia y descubrir rincones y elementos interesantes que no aparecen en las guías.

En Ciudad Real, por ejemplo, se pueden admirar las fachadas de edificios señoriales como la Casa del Conde de la Cañada, que disfruta de un balcón de inspiración colonial. Asimismo, es posible respirar la paz de los numerosos jardines y zonas verdes que pueblan la ciudad, como los Jardines del Prado, frente a la Catedral, o el Parque de Gasset. Además de un rico patrimonio arquitectónico, Ciudad Real ofrece una variada oferta turística, relacionada en su mayor parte con Don Quijote y presente en muchos rincones de la ciudad. Las plazas y jardines de la urbe lucen orgullosos diversas estatuas, como si de un museo al aire libre se tratara.

Museo del Quijote

Pero hablando de museos, el más famoso es, como no podía ser de otra forma, el dedicado al Quijote y su particular universo. Se encuentra junto al Parque de Gasset y en sus instalaciones se pueden admirar diez cuadros de unos de los mejores ilustradores de ‘El Quijote’ en el siglo XIX, José Jiménez Aranda, reproducciones de ilustraciones realizadas por Felipe García Coronado sobre los personajes de la inmortal obra de Cervantes y una exposición que combina la reproducción de imágenes y escenas de la novela con las voces de sus protagonistas.

El museo también muestra cómo era una imprenta a principios del siglo XVI, época en la que se publicaron las dos partes de ‘El Quijote’, y alberga una biblioteca con 3.500 volúmenes de inspiración cervantina. Otro museo importante es el Provincial de Ciudad Real, en el que se recogen muestras arqueológicas como los hallazgos íberos del cerro de Alarcos, mosaicos romanos de Alcázar de San Juan, o la puerta de la antigua Sinagoga de Ciudad Real. Asimismo existe una sala dedicada a las Ciencias Naturales y otra a las Bellas Artes.

Museo del Quijote
De compras por la ciudad

Ciudad Real cuenta con numerosos establecimientos en los que se puede encontrar artesanía típica de la provincia, como imaginería, joyería, marquetería, cuchillería, forja, cerámica artística, vidrio, textiles, etc.

Además de una buena red de comunicaciones, la urbe más manchega de todas disfruta de un completo servicio hostelero al alcance de todos los bolsillos.

La oferta turístico monumental se completa con una intensa agenda cultural que incluye exposiciones, conciertos de música, teatro, cine, conferencias… así como eventos consolidados y reconocidos como el Festival Internacional de folklore de Ciudad Real, creado en 1981 y que forma parte del Consejo Internacional de Festivales de Folclore (CIOFF); se celebra en la segunda quincena del mes de julio con la participación de grupos folclóricos procedentes de todas las partes del mundo.

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